Tuesday, December 21, 2010

IN MEMÓRIAM


José López Arrabal

Atrapado en pleno caos aéreo recibí la triste noticia: ha muerto José López Arrabal. Su muerte ocurrió el pasado 30 de noviembre y ha supuesto una dolorosa perdida, primero para su familia y después para la ciudad de Ceuta que ha perdido a una BUENA persona y a un inquieto y pionero creador; primero como músico y después como maquetista.
Hace años, durante mi búsqueda de datos para el libro sobre la Historia del rock en Ceuta y gracias a la colaboración de su hermano Juan Carlos lo conocí. El encuentro fue para mi un extraordinario hallazgo. Una estupenda persona dispuesta a colaborar con sus recuerdos y que además puso a mi plena disposición todo un tesoro: una maravillosa colección de fotos guardadas con mucho mimo de grupos musicales ceutíes; una parte importante de historia visual de la ciudad.
Me recibió en su casa junto a su mujer Maruchi y desde el primer instante no dudó en colaborar y compartir sus vivencias como uno de los pionero de la batería en Ceuta. Pepe te daba confianza y te hacía sentir muy cómodo. Era un pozo de recuerdos y para mí fue todo un descubrimiento y de gran ayuda por su aportación.
Empezó a tocar la batería desde muy joven aprendiendo de un músico militar componente de la histórica Orquesta Ceutí: Pepe "Cantiflas". Como pionero de la batería en Ceuta fue componente de uno de los primeros grupos de rock de la ciudad: Los Truenos. Fue baterista de Los Dingos y colaboró con otros grupos como Los Meteoros. Su capacidad de adaptación y su forma de ser le abrieron muchas puertas en el mundo de la música ceutí.
Fue el iniciador de una saga familiar de buenos baterías. Su hermano menor Juan Carlos y otro extraordinario baterista, Luis Castellanos se pasaban horas desde críos aporreando utensilios de la abuela tratando de imitarle. Ambos, Juan Carlos y Luis Castellanos han desarrollado y siguen haciéndolo en la actualidad una carrera musical llena de éxitos. La saga familiar de bateristas sigue con su hijo José Carlos López Navarro y su sobrino Juan Carlos López Garrido.
Al final de la década de los sesenta, Pepe dejó definitivamente la música para dedicarse a su trabajo. Años más tarde sus inquietudes artísticas las encauzó a través del maquetismo. Tuve la fortuna de poder asistir en una de mis visitas a Ceuta, en septiembre de 2009, a la exposición realizada en el Museo del Revellín de varios maquetistas ceutíes. En aquella exposición Pepe me mostró su obra más querida: una impresionante y extraordinaria recreación del Pasaje Fernández. Lugar donde había vivido la mayor parte de su vida y del que guardaba memorables recuerdos. Oirle hablar de aquel emblemático lugar era aprender historia de Ceuta. José Javier Rivera Ballesteros dijo de ÉL: es el único que ha tenido el privilegio de llevarse su patio a su nueva casa. Privilegio que solo Él pudo realizar.
De mi relación con Él me quedo con la confianza que irradiaba y con su personalidad. Fue una magnifica persona con muchas ganas de vivir y de transmitir sus vivencias. Vivencias que no debemos de olvidar y que como ceutíes preocupados por nuestra historia debemos y, creo tenemos obligación, de recoger para los ceutíes del futuro.
Allá donde estés, habrás sido bien recibido.

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