MERECIDO Y JUSTO RECONOCIMIENTO
El 5 de marzo de este año se cumplieron cuarenta años de la creación de la Casa de Ceuta en Barcelona. Efeméride que tendrá su punto culminante durante la celebración del Día de Ceuta.
Fundada en 1966, la entidad ha pasado por etapas de todos los colores. En alguna que otra ocasión estuvo a punto de desaparecer pero el tesón y la lucha de sus componentes han hecho posible que haya cumplido cuarenta años.
Es imposible recordar con nombres propios a todos-as los que en algún momento han estado en la Casa luchando para sobrevivir. A su memoria y como homenaje a los que ya no están y a los que continúan sería el momento de que la ciudad reconociera la labor desarrollada durante cuarenta años en las figuras de sus cuatro presidentes: D. José Navarro. D. Rafael López. D. Julio Ríos y el actual, D. Rafael Corral.
He conocido a los cuatro presidentes de la Casa de Ceuta. Con todos he tenido mis discrepancias. Discrepancias que en su momento me llevaron a darme de baja en la entidad. He conocido la Casa por dentro al desempeñar varios años el cargo de vicepresidente primero y a pesar de pensar que el papel que desempeña la Casa hoy día no es el adecuado he de reconocer el trabajo y la dedicación de los cuatro a la Casa. Tiempo, trabajo, problemas familiares, enfados, etc., son sólo algunas de las dificultades con las que han tenido que lidiar diariamente.
Todos los presidentes han estado rodeados por sus correspondientes juntas y colaboradores. A todos ellos-as y a todos los socios-as de la Casa de Ceuta sería justo reconocerles su enorme esfuerzo y tesón. Esfuerzo y tesón muchas veces incomprendidos e infravalorados y otras veces criticados por muchos que jamás se han molestado en acercarse a la Casa.
A muchos le sonará a tópico pero no es lo mismo hablar (digo, sólo hablar) de Ceuta en la ciudad que hacerlo lejos de Ella. El desconocimiento y la incomprensión hacia nuestra ciudad son hechos conocidos por todos; luchar por evitarlo y por aclarar conceptos sobre la ciudad es un trabajo lento y lleno de obstáculos pero a veces gratificante. Eso es lo mínimo que lleva la Casa de Ceuta en Barcelona haciendo durante cuarenta años.
Estos cuarenta años que se han cumplidos bien merecerían un reconocimiento por parte de la ciudad. Es de esperar que como mínimo el Sr. Presidente de la ciudad acuda este año a Barcelona y sepa estar a la altura de las circunstancias y no aparezca en el horizonte ninguna excusa. La Casa de Ceuta en Barcelona no se merecería un desplante de estas características.
Publicado en el Faro de Ceuta el 4 de noviembre de 2006
Fundada en 1966, la entidad ha pasado por etapas de todos los colores. En alguna que otra ocasión estuvo a punto de desaparecer pero el tesón y la lucha de sus componentes han hecho posible que haya cumplido cuarenta años.
Es imposible recordar con nombres propios a todos-as los que en algún momento han estado en la Casa luchando para sobrevivir. A su memoria y como homenaje a los que ya no están y a los que continúan sería el momento de que la ciudad reconociera la labor desarrollada durante cuarenta años en las figuras de sus cuatro presidentes: D. José Navarro. D. Rafael López. D. Julio Ríos y el actual, D. Rafael Corral.
He conocido a los cuatro presidentes de la Casa de Ceuta. Con todos he tenido mis discrepancias. Discrepancias que en su momento me llevaron a darme de baja en la entidad. He conocido la Casa por dentro al desempeñar varios años el cargo de vicepresidente primero y a pesar de pensar que el papel que desempeña la Casa hoy día no es el adecuado he de reconocer el trabajo y la dedicación de los cuatro a la Casa. Tiempo, trabajo, problemas familiares, enfados, etc., son sólo algunas de las dificultades con las que han tenido que lidiar diariamente.
Todos los presidentes han estado rodeados por sus correspondientes juntas y colaboradores. A todos ellos-as y a todos los socios-as de la Casa de Ceuta sería justo reconocerles su enorme esfuerzo y tesón. Esfuerzo y tesón muchas veces incomprendidos e infravalorados y otras veces criticados por muchos que jamás se han molestado en acercarse a la Casa.
A muchos le sonará a tópico pero no es lo mismo hablar (digo, sólo hablar) de Ceuta en la ciudad que hacerlo lejos de Ella. El desconocimiento y la incomprensión hacia nuestra ciudad son hechos conocidos por todos; luchar por evitarlo y por aclarar conceptos sobre la ciudad es un trabajo lento y lleno de obstáculos pero a veces gratificante. Eso es lo mínimo que lleva la Casa de Ceuta en Barcelona haciendo durante cuarenta años.
Estos cuarenta años que se han cumplidos bien merecerían un reconocimiento por parte de la ciudad. Es de esperar que como mínimo el Sr. Presidente de la ciudad acuda este año a Barcelona y sepa estar a la altura de las circunstancias y no aparezca en el horizonte ninguna excusa. La Casa de Ceuta en Barcelona no se merecería un desplante de estas características.
Publicado en el Faro de Ceuta el 4 de noviembre de 2006
