Sentimientos, simpatías y señas de identidad
Siempre cuando me preguntan de donde soy contesto con un juego de palabras: del norte y del sur. A continuación suelo aclararlo: del norte de África y del sur de España. Muchas personas no lo ven claro y vuelven a preguntar: ¿eres andaluz?
Con toda la rapidez que mis reflejos me permiten, lo niego. Una cosa son las simpatías y otra muy distinta los sentimientos y yo no me siento andaluz y, no comprendo ese desmesurado afán de parte de la población ceutí de copiar descaradamente todo lo de Andalucía sin pararse a pensar en lo perjudicial que es para Ceuta potenciar aquello que no es propio de la ciudad en detrimento de aquello que si lo es.
Uno puede sentir simpatía por gustos, costumbres, cercanías, etc., y Andalucía por su relación con la ciudad tiene mucha huella en ella. Pero los sentimientos son otra cosa muy distinta. Los sentimientos nunca pueden ser artificiales, forman parte de nuestra formación como personas. En esa formación una parte muy importante son las raíces de uno.
Muchos de nosotros (ceutíes) hemos crecido con usos y costumbres con características propias mezcladas con otras originarias de otros lugares. Después han venido otras muchas infladas artificialmente por los políticos de turno, incapaces de fomentar lo autóctono; primero por incapacidad y después por miedo al que dirán. Otros lo han hecho por supuesta identificación con España.
Sin ninguna duda el hecho de que muchos oriundos de Andalucía se asentarán en Ceuta a lo largo del tiempo ha influido en muchas cosas. Pero pensar o imaginar que por copiar y celebrar fiestas andaluzas somos más españoles es de miopes. Es negar tu propia identidad y vaciarla de contenido. Uno es lo que es: español en o de África. Con sus costumbres y fiestas propias.
Las relaciones o dependencia de Ceuta con Andalucía han sido constantes a lo largo de la historia desde la conquista de la ciudad por Portugal en 1415, de eso no hay ninguna duda.
Ceuta es conquistada por Portugal en 1415. En 1640 permanece fiel a Felipe IV cuando se produce la sublevación de Portugal y en 1668 por el Tratado de Paz y Amistad pasa definitivamente a la Corona de Castilla.
En 1833 la ciudad es incluida en la provincia de Cádiz hasta que Primo de Rivera la separó de Andalucía para vincularla al Protectorado (el dictador también intentó canjearla por Gibraltar).
Una vez iniciado en España el proceso autonómico llegamos al Palacio de Congresos de Torremolinos. Allí, en la localidad malagueña, Ceuta queda definitivamente fuera de la Comunidad Andaluza. Andalucía lo dejó claro: no quiso ni a Ceuta ni a Melilla.
Ceuta inicia su propio camino “autonómico” que culminó en 1995 con la aprobación de su estatuto. Como consecuencia de este estatuto los políticos ceutíes adquieren un protagonismo mayor que el otorgado a un simple ayuntamiento y el Alcalde-Presidente un rango al que difícilmente querrá renunciar ningún político, sea del color que sea, lo cual hace imposible cualquier pensamiento de integrarse en la Comunidad de Andalucía.
Una vez cerrado el proceso autonómico llega el turno de buscar y potenciar señas de identidad como ceutíes.
Desde hace años una parte influyente de la ciudad, la misma que Manuel Sánchez de Nogués denominó “fundamentalismo caballa” intenta hacer ver a la población y al mismo tiempo exportar, la imagen de Ceuta como una ciudad más de Andalucía con sus mismas fiestas y costumbres y para ello no se les ocurre otra cosa que fomentar y subvencionar algunas celebraciones copiándolas descaradamente de Andalucía.
En Ceuta ha habido Feria, Semana Santa, Navidad, etc., pero siempre con sus características y lenguaje propio. Sólo hay que consultar la hemeroteca del Faro y se pueden apreciar estas particularidades ceutíes.
Cuando uno oye a un responsable político decir: un mes antes de la feria se podrá aprender gratis (con dinero de todos los ceutíes) a bailar sevillanas, se pregunta: ¿desde qué fecha las sevillanas son ceutíes para subvencionarlas con dinero público?, o a una responsable de una asociación religiosa se la oye decir: todos los ceutíes adoran a la Virgen de África, se vuelve a preguntar: ¿desde que fecha es obligatorio para los ceutíes ser católicos), uno piensa: ¿de qué Ceuta hablan? ¿En que Ceuta viven? Evidentemente en la ciudad de las cuatro culturas no. Para ellos es sólo un slogan publicitario.
Por muchos vínculos y simpatías que hayan existido con Andalucía, negar y no querer ver la verdadera realidad sólo puede ser cosa de intereses partidistas o de total incapacidad.
La potenciación de signos artificiales como forma de identidad colectiva tiene fecha de caducidad, sólo es cuestión de tiempo.
Lo perjudicial es que al mismo tiempo se pierden los propios y se queda uno en tierra de nadie.
Siempre cuando me preguntan de donde soy contesto con un juego de palabras: del norte y del sur. A continuación suelo aclararlo: del norte de África y del sur de España. Muchas personas no lo ven claro y vuelven a preguntar: ¿eres andaluz?
Con toda la rapidez que mis reflejos me permiten, lo niego. Una cosa son las simpatías y otra muy distinta los sentimientos y yo no me siento andaluz y, no comprendo ese desmesurado afán de parte de la población ceutí de copiar descaradamente todo lo de Andalucía sin pararse a pensar en lo perjudicial que es para Ceuta potenciar aquello que no es propio de la ciudad en detrimento de aquello que si lo es.
Uno puede sentir simpatía por gustos, costumbres, cercanías, etc., y Andalucía por su relación con la ciudad tiene mucha huella en ella. Pero los sentimientos son otra cosa muy distinta. Los sentimientos nunca pueden ser artificiales, forman parte de nuestra formación como personas. En esa formación una parte muy importante son las raíces de uno.
Muchos de nosotros (ceutíes) hemos crecido con usos y costumbres con características propias mezcladas con otras originarias de otros lugares. Después han venido otras muchas infladas artificialmente por los políticos de turno, incapaces de fomentar lo autóctono; primero por incapacidad y después por miedo al que dirán. Otros lo han hecho por supuesta identificación con España.
Sin ninguna duda el hecho de que muchos oriundos de Andalucía se asentarán en Ceuta a lo largo del tiempo ha influido en muchas cosas. Pero pensar o imaginar que por copiar y celebrar fiestas andaluzas somos más españoles es de miopes. Es negar tu propia identidad y vaciarla de contenido. Uno es lo que es: español en o de África. Con sus costumbres y fiestas propias.
Las relaciones o dependencia de Ceuta con Andalucía han sido constantes a lo largo de la historia desde la conquista de la ciudad por Portugal en 1415, de eso no hay ninguna duda.
Ceuta es conquistada por Portugal en 1415. En 1640 permanece fiel a Felipe IV cuando se produce la sublevación de Portugal y en 1668 por el Tratado de Paz y Amistad pasa definitivamente a la Corona de Castilla.
En 1833 la ciudad es incluida en la provincia de Cádiz hasta que Primo de Rivera la separó de Andalucía para vincularla al Protectorado (el dictador también intentó canjearla por Gibraltar).
Una vez iniciado en España el proceso autonómico llegamos al Palacio de Congresos de Torremolinos. Allí, en la localidad malagueña, Ceuta queda definitivamente fuera de la Comunidad Andaluza. Andalucía lo dejó claro: no quiso ni a Ceuta ni a Melilla.
Ceuta inicia su propio camino “autonómico” que culminó en 1995 con la aprobación de su estatuto. Como consecuencia de este estatuto los políticos ceutíes adquieren un protagonismo mayor que el otorgado a un simple ayuntamiento y el Alcalde-Presidente un rango al que difícilmente querrá renunciar ningún político, sea del color que sea, lo cual hace imposible cualquier pensamiento de integrarse en la Comunidad de Andalucía.
Una vez cerrado el proceso autonómico llega el turno de buscar y potenciar señas de identidad como ceutíes.
Desde hace años una parte influyente de la ciudad, la misma que Manuel Sánchez de Nogués denominó “fundamentalismo caballa” intenta hacer ver a la población y al mismo tiempo exportar, la imagen de Ceuta como una ciudad más de Andalucía con sus mismas fiestas y costumbres y para ello no se les ocurre otra cosa que fomentar y subvencionar algunas celebraciones copiándolas descaradamente de Andalucía.
En Ceuta ha habido Feria, Semana Santa, Navidad, etc., pero siempre con sus características y lenguaje propio. Sólo hay que consultar la hemeroteca del Faro y se pueden apreciar estas particularidades ceutíes.
Cuando uno oye a un responsable político decir: un mes antes de la feria se podrá aprender gratis (con dinero de todos los ceutíes) a bailar sevillanas, se pregunta: ¿desde qué fecha las sevillanas son ceutíes para subvencionarlas con dinero público?, o a una responsable de una asociación religiosa se la oye decir: todos los ceutíes adoran a la Virgen de África, se vuelve a preguntar: ¿desde que fecha es obligatorio para los ceutíes ser católicos), uno piensa: ¿de qué Ceuta hablan? ¿En que Ceuta viven? Evidentemente en la ciudad de las cuatro culturas no. Para ellos es sólo un slogan publicitario.
Por muchos vínculos y simpatías que hayan existido con Andalucía, negar y no querer ver la verdadera realidad sólo puede ser cosa de intereses partidistas o de total incapacidad.
La potenciación de signos artificiales como forma de identidad colectiva tiene fecha de caducidad, sólo es cuestión de tiempo.
Lo perjudicial es que al mismo tiempo se pierden los propios y se queda uno en tierra de nadie.

1 Comments:
At 7:28 AM,
Manuel Sánchez de Nogués said…
Acabo de leer tu artículo con la mayor atención y movido por la curiosidad de ver mi nombre en él, Manuel Sánchez de Nogués.
Es cierto que hay un folklorismo oficial en Ceuta que mientras se llena la boca con eso de las cuatro culturas, hablan de la Virgen de África como patrona de Ceuta, fomentan las "tradiciones" de raiz cristiana y se empeñan en obstaculizar la imparable llegada de españoles musulmanes a puestos de influencia sociales y políticos. Son esos ceutíes a los que les encantaría que Ceuta fuera una aldea enclavada en la serranía de Cádiz, en el valle del Guadalquivir o, si me apuras, que fuera una pedanía de Almonte para así no tener que cruzar el estrecho para ir a la romería del Rocío. En el fondo, no están contentos con que Ceuta esté donde esta, por mucho que el entorno no se puede soslayar, ni tampoco la imparable evolución demográfica.
Yo diría que Ceuta no es Andalucía, pero que muchos ceutíes sí somos andaluces (en mi caso por orígenes familiares). En cualquier caso, ni todos los sevillanos salen de nazarenos en Semana Santa, ni los almonteños procesionan a la Virgen del Rocío, ni todos los jerezanos cantan por bulerías, montan a caballo y se peinan con fijador, con la nuca cubierta de caracolillos.
Y con respecto a eso de las cuatro culturas. En realidad sólo son dos: ya que no se quiere reconocer que ceuta es una ciudad mestiza donde cohabitan dos sociedades principales,la europea-española y la musulmana-marroquí, añadámosle lo hindú y lo hebreo, por minoritarias que sean, y ya tenemos cuatro culturas que actúan de disolvente de lo musulmán.
En fin, que mientras hablan de las cuatro culturas y la mayoría de la población ceutí de origen peninsular trabaja para la Administración en sus diferentes ámbitos, no se hablará de escasa actividad económica de Ceuta, ni de lo vacío que está el puerto. En Ceuta, la prosperidad no se crea, sino que llegua cada final de mes en forma de nómina.
Post a Comment
<< Home